ESCRITOS
NUEVA DERECHA
XV Etnopluralismo
La Nueva Derecha distingue entre raciófilos y raciófobos: los primeros estiman que la pluralidad y la diversidad étnica de la humanidad es la que constituye su riqueza, los segundos niegan la existencia de las etnias y desean la desaparición e la razas, por lo tanto, la uniformización de los modos de vida. Al contrario que en la raciofilia, en la que hay un gusto por la diferencia, en la xenofobia hay un rechazo de la diferencia, entendida como desafío que hay que aceptar por ser estimulante.
Todas las mentalidades que de un modo u otro son incapaces de aceptar la diferencia y la diversidad de la existencia de otros pueblos y otras culturas pueden ser clasificadas de altero fóbicas. El origen de esta mentalidad es una especie de monoteísmo social y político que se basa en la idea de una verdad única universal. De ahí se derivan todos los intentos de reducción de la diversidad humana a un modelo único universal y todas las prácticas de supresión de la diversidad étnica (etnocidio) o de desposesión de la especificidad y de la identidad nacionales (aculturación).
Esta actitud monoteísta se basa en la institución de criterios unificadores y pretendidamente objetivos, que en el fondo no son más que la proyección de valores particulares. Asimismo, reposa en una ausencia de sentido diferencial, que podemos definir como la aptitud para percibir la relatividad en el tiempo y en el espacio de las estructuras biopsicológicas y de las instituciones psicosociales. Este rechazo alterofóbico supone también un rechazo del devenir dialéctico de los pueblos, a favor de una teoría del fin de la historia que supone la detención del movimiento del mundo puesto en marcha por el juego de la diversidad humana.
Una de las manifestaciones alterofóbicas más sutiles y nefastas es el asimilacionismo racial. En este fenómeno encontramos la idea de que habría grados (estadios) de en la marcha hacía una civilización única (sistema occidental). Esta idea se inspira en una concepción del tiempo homogénea y lineal, de origen judeo-cristiano, y en la idea de una transferencia posible del envoltorio cultural de una población a otra, basada en un concepto esencialista y universalista de la humanidad. Además, en la perspectiva bíblica, la historia es escatológica y el fin de los tiempos coincide con una humanidad más uniforme, homogénea y pacifica, una vez abolidas las diferencias perturbadoras. Esta soteriología, una vez laicizada, se convierte en una concepción histórica evolucionista y monolineal, que se identifica con la realización del progreso. Esta concepción al generar el mito del progreso universal y justificar la idea contemporánea del desarrollo mundial, obliga a todas las culturas a evolucionar hacia en omega mercantilista del bienestar de masas del sistema occidental.
Es el logro filantrópico de las etnias.
Tanto el etnocidio como el etnocentrismo derivan de esta concepción asimilacionista. El axioma primero en el que se inscriben el etnocidio y el etnocentrismo es el dogma bíblico de la unidad de la humanidad. El judeocristianismo impulsa igualmente una concepción donde el absoluto es superior y determinante respecto de las representaciones particulares (pensamiento que va de la universal a lo particular), Además, la Biblia fundamenta la idea de un hombre universal, abstracto y genérico, y postula el monogenismo, es decir, que el conjunto de los hombres desciende de una sola pareja primitiva. Curiosamente, esta óptica monogenista reduce la cultura a la naturaleza, es decir, valoriza por encima de todo la unidad de la especie humana (concepción zoologista del hombre). Esta postura, asimismo, induce el etnocentrismo, puesto que en el último extremo el hombre occidental, que es el prototipo acabado de la humanidad única, se convierte en el modelo planetario. Toda diferencia cultural, en esta concepción esencialista del hombre, es transitoria o inesencial, por lo que debe ser neutralizada o eliminada (origen de la aculturización y del etnocidio).
La ND critica igualmente todo zoologismo o materialismo biológico, que es una forma de reduccionismo biológico. El hombre es un animal y la biología define todo lo que hay de animal en éste, pero posee una dimensión propiamente humana, que se superpone a la biología. Esta dimensión se caracteriza por la conciencia histórica y la cultura. La naturaleza determina el marco en el que puede expresarse la cultura, pero no determina la forma de esta última. Además, la constitución natural es unívoca, mientras que las formas de expresión cultural son maleables hasta el infinito, en el interior del marco natural.
El zoologismo no está tampoco alejado de una cierta metafísica ontológica (69), al no tomar en consideración más que los hechos de invariabilidad biológica, tendiendo a devaluar todo lo que procede de la historia (aparición de formas nuevas). Esta teoría representa también un unilateralismo y unja cierta primacía de una razón teórica teleológica e inmanente en la historia, puesto que postula la existencia de un modelo explicativo global (la “raza humana” o la humanidad como criterio único de los fenómenos humanos). Este etnocentrismo, que implícitamente habla de razas superiores y de razas inferiores, es decir, razas que se identifican con la dirección del progreso y razas que hay que asimilar, implica la existencia de nuevo de un referencial cultural universal, pues sin un referencial común las diferencias son relativas. Todo paradigma universal es necesariamente la proyección de un sistema de valores particular, y no un criterio objetivo. Además, este lenguaje fijista tiende a absolutizar entidades siempre relativas, negando todo valor todo valor dinámico a las diferentes poblaciones y culturas, haciendo de estas entidades platónicas, provistas de coeficientes de superioridad unilaterales.
Cada pueblo tiene una mentalidad diferente, según el estilo de vida que se ha dado, la concepción del mundo que conforma su pensamiento y los rasgos caracteriológicos de los que ha sido dotado en el transcurso de la evolución, bajo la presión de la selección natural. Las razas son diferentes y los criterios de superioridad son relativos y determinados siempre en relación a sus características propias.
Una de las críticas más pertinentes de la ND es su rechazo a la sociedad multirracial y su análisis del fenómeno de la inmigración.
La inmigración ha nacido como una prolongación del colonialismo, que deseoso de recurrir a una mano de obra barata, ha transferido a los hombres como se transfieren capitales o mercancías. Producto del sistema liberal y mercantilista, es una forma moderna de deportación y de esclavismo. La inmigración ha sido decidida para responder a imperativos mercantilistas a corto plazo. Esta inmigración presentaba tres ventajas. Una mano de obra mal pagada, poco exigente en el plano de las condiciones de trabajo. Las empresas podían responder a la fuerte demanda de los años de crecimiento, sin intervenir en la formación del capital fijo (maquinas, innovaciones). De donde se derivaban beneficios inmediatos importantes y precios menos elevados. En segundo lugar, una mano de obra que no estaba sindicada, que esperaba reclutar a su manera esta masa “sindicalmente virgen”. Y finalmente, una mano de obra desarraigada, que se podía transportar de un punto a otro del territorio, en función de las necesidades. La inmigración es condenable porque atenta contra la identidad de la cultura anfitriona, así como la identidad de los inmigrados. La ND está contra la inmigración porque respeta a los inmigrantes, todo lo contrario que la sociedad mercantilista que ésta a favor de la inmigración porque desprecia a los pueblos, justificando este desprecio mediante antirracismo progresista.
Además, el fenómeno de la inmigración se basa en una concepción de la nacionalidad como superestructura transitoria (marxismo) o simple sección del gran mercado mundial (liberalismo). El pueblo no es otra cosa que una serie de individuos intercambiables, reunidos de manera aleatoria. La nacionalidad se adquiere o se abandona, siguiendo un puro trámite formal. Conforme una sociedad es más heterogénea, los societarios tienen menos cosas en común, y el vínculo social común sólo puede basarse e metafísicas abstractas desarraigadas o en valores estrictamente materiales.
Actualmente se estima que la utilización de la inmigración no ha sido considerable más que a corto plazo y a un nivel macroeconómico (beneficio individualizado de las empresas). A medio plazo, el costo social, …… …………………………
Juventud
Pero una inversión del sentido se produce, grosso modo, después de la segunda Guerra Mundial. Progresivamente, al “adolescentismo” le sucede la era de los teenagers. La juventud “sucumbe” ante el mercantilismo: a nivel ideológico y discursivo es asimilada, pero a nivel de los hechos, los valores juveniles se vienen abajo. Ser joven ya no significará dar su vida por una causa, sino consumir una “subcultura” fabricada para los jóvenes.
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totalmente de acuerdo, pero el termino “Nueva Derecha” huele a Nuevo Liberalismo. El Nacionalismo va mas allá que la “derecha”, es popular ,es de los trabajadores honrados, es de la gente que sufre por su tierray que no sabe de parlamentarios, ministros ni gobiernos. Es el Conservadurismo intimo, no eclesiastico pero respetuoso de las leyes y de las tradiciones ancestrales tanto latinas como araucanas.
Gracias
La Nueva Derecha surgió en Francia en medio de las “protestas” o rebeliones del 68´, estoy de acuerdo en que el nombre huele a liberalismo